lunes, 10 de enero de 2011

Por un modo de leer literario, la responsabilidad del sistema educativo

Publicado por Ana Rodrigo en 14:18
Me parece interesante reseñar y hacer un extracto de este arículo del profesor y escrior, Víctor Moreno, incluido en el nº 238 de la revista CLIJ -Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil-, donde se reflexiona sobre el manido tema del fracaso lector, tanto porque se lee poco, como porque los que leen, lo hacen mal. Además de que lo que está en crisis no es la lectura en sí, sino la identidad lectora.

Para Victor Moreno el problema de fondo es que la lectura no forma parte de la formación intelectual del individuo; tampoco de muchos profesores y de críticos. Leer no es una tarea simple y requiere competencia y formación. Por ello el sistema educativo y cultural tiene la responsabilidad de formar en un modo de leer exigente. Cuando el sistema educativo hace dejación de su responsabilidad en este ámbito, está permitiendo que se establezca un modo de leer cada vez más alejado de las exigencias de un acto de leer creativo. Gran parte de la responsabilidad de la existencia de un tipo de lector esencialmente "bestselleriano" la tiene el sistema educativo: de la ESO a la universidad.

Sin una formación literaria que haga hincapié en el valor de las obras leídas, es decir, en su poder cognitivo, lingüístico-metafórico y de originalidad, apunta Moreno, seguiremos lamentando la existencia de un tipo lector que renuncia a disfrutar de la forma como un contenido preciso y precioso.

El sistema social y cultural tendría que ser más valiente, o más honrado, y denunciar la mercantilización de la literatura que conlleva un modo de leer establecido de forma férrea por el mercado en connivencia con ciertas editoriales y con ciertos autores. Pero la culpa no es sólo de estos colectivos, sino también tanto del sistema educativo, que no forma a los lectores en la competencia lectora, como de la crítica que tendría que delimitar sin miedo alguno dónde se encuentra lo literario y qué novelas lo alcanzan, y qué libros son meramente mecanismos placenteros narrativos -tan legítimos unos como otros-.

La mayoría de los libros que se leen se comprenden, pero no se interpretan. Y no se interpretan, no sólo porque sean complejos, sino porque el lector tampoco dispone de las herramientas o estrategias que se lo posibiliten.

A estas certeras conclusiones y con las que estoy de acuerdo, yo añadiría una reflexión relativa al nada despreciable papel que las Bibliotecas Públicas, a través de los clubes de lectura, están realizando en una formación lectora al margen del sistema educativo reglado, llegando, muchas veces, a colectivos que no han tenido apenas formación literaria a lo largo de sus vidas.

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2 comentarios:

José Mora on 17 de enero de 2011, 8:50 dijo...

El extracto que haces del atículo de Víctor Moreno publicado en la revista me parece muy estimulante, tanto como para leerlo en su versión completa. Estoy absolutamete de acuerdo con las propuestas que en él se hacen. La lectura no sólo es comprensión sino, además, creación e interpretación de lo leído. Y esto se debe estimular por medio de una adecuada metodología didáctica que se extienda desde las etapas más elmentales de la enseñanza hasta los niveles universitarios.

Anónimo dijo...

Hola, soy Víctor Moreno. Sólo quiero darte las gracias por tu excelente síntesis de mi artículo.

 

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